Conozca la subregla jurisprudencial establecida frente la inembargabilidad de la propiedad fiduciaria

Conozca la subregla jurisprudencial establecida frente la inembargabilidad de la propiedad fiduciaria

Con ocasión de un fallo proferido en el año 2019 la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia estableció una subregla en su jurisprudencia frente a la inembargabilidad de la propiedad fiduciaria en Colombia. Le contamos de qué se trata.

La situación fáctica conocida por la Corte se dio en el marco de una acción de tutela en la que se cuestionaba, entre otras, el desconocimiento de la inembargabilidad de una serie de bienes sobre los cuales se había constituido un fideicomiso civil antes del iniciarse un proceso ejecutivo adelantado por Bancolombia. En este caso “confluían en un mismo sujeto las calidades de fiduciante y fiduciario”.

Consideraciones de la Corte Suprema de Justicia

La Sala de Casación Civil inició recordando que una de las formas de limitar el dominio sobre los bienes es a través del fideicomiso civil, “«por haber de pasar a otra persona en virtud de una condición». Ello en el marco de la denominada propiedad fiduciaria; “es decir, «la que está sujeta al gravamen de pasar a otra persona por el hecho de verificarse una condición»”

Mediante el fideicomiso civil, el titular de una herencia, una cuota determinada de ella, o un cuerpo cierto, aquí denominado fiduciante, traslada a otro, el fiduciario, su propiedad sobre los comentados activos, para que, una vez cumplida determinada condición, este la transfiera a un tercero: el beneficiario o fideicomisario (a través de una traslación de propiedad que el legislador denominó «restitución»).

En el marco de este negocio jurídico, cuya solemnidad y formalidades destacó la Corte, “la transferencia se encuentra atada a una condición predeterminada, que cumple dos funciones simultaneas: es suspensiva, pues de ella pende el nacimiento del derecho de propiedad del beneficiario–fideicomisario. Y es también resolutoria, porque una vez acaezca, extingue el derecho adquirido previamente por el fiduciario”.

Esta contextualización dada por la alta corte cobra especial relevancia de cara al caso analizado, pues en virtud del artículo 1677 del Código Civil:

La cesión comprenderá todos los bienes, derechos y acciones del deudor, excepto los no embargables. No son embargables:

(…)

8º) La propiedad de los objetos que el deudor posee fiduciariamente.

Pese a lo anterior la Sala advirtió que

esa inembargabilidad no está exenta de polémica, al menos en un puntual evento: si fiduciante y fiduciario son la misma persona, que es lo que ocurre, a voces del artículo 807 del estatuto sustantivo civil, «cuando en la constitución del fideicomiso no se designe expresamente el fiduciario, o cuando falte por cualquiera causa el fiduciario designado, estando todavía pendiente la condición», casos en los cuales, se insiste «gozará fiduciariamente de la propiedad el mismo constituyente, si viviere (…)».

La subregla jurisprudencial

Dicho lo anterior, la Corte Suprema de Justicia destacó la necesidad de

repensar si la inembargabilidad que actualmente consagra el ordenamiento respecto de «los objetos que el deudor posee fiduciariamente» aplica a todos los fideicomisos civiles, o solamente a aquellos en los que fiduciario y fiduciante son personas distintas, y –por lo mismo– puede sostenerse la existencia de una real transferencia de la propiedad entre dos patrimonios, también diferenciables.

Al interpretar la normativa civil y procesal, la Sala concluyó que la inembargabilidad “no se dispuso respecto de la propiedad fiduciaria, como concepto abstracto, sino frente a los bienes «que el deudor posee fiduciariamente», esto es, aquellos en los que la relación jurídica entre un activo y el titular de derechos reales solo puede explicarse a partir de un negocio fiduciario”.

Así entonces, a criterio de la Corte,

si el propietario pleno, diciéndose fiduciante, pretende transmitirse a sí mismo la propiedad fiduciaria, en realidad no puede predicarse la existencia de transferencia alguna.

(…)

Expresado de otro modo, si el fiduciante es el mismo fiduciario, los bienes que integran su haber lo hacen en virtud de un título y/o modo antecedente, distinto del fideicomiso civil (por vía de ejemplo, un contrato de compraventa sumado a la tradición, o la prescripción adquisitiva de dominio, por el tiempo de ley, precedida de la posesión), de modo que no puede realmente afirmarse que posea bienes «fiduciariamente», o al menos no sin ocultar la realidad preexistente al referido fideicomiso.

Bajo este raciocinio estableció como subregla jurisprudencial la siguiente:

(i) puede constituirse un fideicomiso civil sin designar un fiduciario, de modo tal que ese papel lo ocupe el mismo fiduciante (de acuerdo con el artículo 807 del Código Civil), pero en ese caso (ii) los acreedores de este podrán embargar los bienes que integran el fideicomiso, porque en realidad no los «posee fiduciariamente» (como lo exige el artículo 1677–8, íd.).

Consulte aquí el documento: CSJ SCC – propiedad fiduciaria – HM