Conozca las diferencias entre el despido indirecto y la renuncia inducida, según la Corte Suprema de Justicia

Conozca las diferencias entre el despido indirecto y la renuncia inducida, según la Corte Suprema de Justicia

En el marco de un proceso laboral ordinario, del cual la Corte Suprema de Justicia conoció el recurso de casación interpuesto por una de las partes, la Sala Laboral de la alta corte tuvo oportunidad de precisar las diferencias entre la figura del despido indirecto y la renuncia inducida.

Según lo señaló la Corte, el auto despido o despido indirecto obedece a una conducta consciente del trabajador con el objetivo de terminar el contrato de trabajo por una justa causa imputable al empleador. Así, el empleado da por finalizado el nexo laboral, para lo cual debe informar en la comunicación respectiva, los hechos o causales en que incurrió el empleador y que se configuran como una de las justas causas contempladas en la ley para el rompimiento del vínculo.

Por su parte, la renuncia inducida o sugerida, corresponde a aquella decisión que en apariencia es libre y espontánea por parte del trabajador, pero que en realidad al tomarla estuvo viciado su consentimiento. De ahí que, cuando se está en presencia de este evento no se exige que en la terminación del contrato el trabajador manifieste los verdaderos motivos que lo inducen a renunciar, pero sí tiene el deber de demostrar que su voluntad estuvo viciada por la conducta asumida por el empleador.

La Sala recordó sobre este punto un pronunciamiento anterior, en donde manifestó que:

En el primero de los eventos señalados [la renuncia inducida], la libre y espontánea voluntad del trabajador encaminada a obtener el rompimiento del vínculo contractual, a que debe obedecer toda renuncia, se encuentra viciada por actos externos, tales como la fuerza o el engaño. Actos que, como se ha dicho, cuando provienen del empleador lo constituyen en el único responsable de los perjuicios que la terminación contractual cause al trabajador, como verdadero promotor de ese rompimiento (sent. mayo 31 de 1960, G.J. PAG. 1125). No se requiere, en este caso, que a la terminación del contrato el trabajador manifieste los verdaderos motivos que lo inducen a renunciar; pero, en el eventual proceso sí tiene la carga de demostrar que su voluntad estuvo viciada al momento de romper el vínculo contractual por una cualquiera de estas conductas asumidas por el empleador.

En cambio, el auto despido o despido indirecto obedece a una conducta consciente y deliberada del trabajador encaminada a dar por terminada la relación contractual, por su iniciativa, pero por justa causa contemplada en la ley, imputable al empleador. En este caso, los hechos o motivos aducidos por el dimitente deben ser alegados al momento del rompimiento del vínculo contractual (par. art. 7º decreto 2351 de 1965) y estar contemplados como justa causa de terminación, en el literal b) del artículo 7º del decreto 2351 de 1965, debiendo ser notificados, además, al empleador con tanta oportunidad que no quede duda que la dimisión obedece realmente a los hechos alegados y no a otros distintos.

En ambos casos, como es el trabajador quien exterioriza una voluntad dirigida a finiquitar la relación contractual, es quien corre con toda la contingencia de demostrar, o que su real voluntad se vió afectada por actos externos y eficientes de su empleador tendientes a obtener su dimisión y que, por lo tanto, es el verdadero gestor de la terminación de contrato, caso en el cual se estaría frente a una renuncia inducida o constreñida; o que, su empleador incurrió en cualquiera de las causales de terminación del contrato contempladas en el literal b) del artículo 7º del decreto 2351 de 1965, señaladas en la carta de renuncia.

Consulte aquí la decisión: CSJ-SCL-EXP2020-N56004-SL1352_Sentencia_20200420

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