Corte Suprema de Justicia recuerda los tres tipos de actividades que pueden contratarse a través de las empresas de servicios temporales

Corte Suprema de Justicia recuerda los tres tipos de actividades que pueden contratarse a través de las empresas de servicios temporales

Al estudiar el caso de un trabajador que buscaba la declaratoria de “simulación contractual” entre una empresa de servicios temporales y la empresa usuaria, con el consecuente reconocimiento de que ésta última era su verdadero empleador, la Sala de Casación Laboral recordó  los tres tipos de actividades que pueden contratarse a través de las empresas de servicios temporales.

Consideraciones de la Corte Suprema de Justicia

La Corte Suprema de Justicia reiteró su jurisprudencia en lo que toca a la naturaleza de las empresas de servicios temporales, su finalidad y las actividades que pueden contratarse por intermedio suyo:

El artículo 75 de la Ley 50 de 1990 resume el objeto de las empresas de servicios temporales en los siguientes términos:

Artículo 71. Es empresa de servicios temporales aquella que contrata la prestación de servicios con terceros beneficiarios para colaborar temporalmente en el desarrollo de sus actividades, mediante la labor desarrollada por personas naturales, contratadas directamente por la empresa de servicios temporales, la cual tiene con respecto de éstas el carácter de empleador.

De la disposición transcrita se tiene que uno de los elementos esenciales de este tipo de acuerdos es la temporalidad del servicio de colaboración contratado. Quiere decir esto que el contrato comercial que suscribe la empresa usuaria y la empresa de servicios temporales lo es para prestar un servicio restringido en el tiempo de apoyo o colaboración en los eventos consagrados en la ley.

Sumado a lo anterior la Sala destacó que la colaboración o apoyo temporal objeto del contrato solo es procedente en las específicas hipótesis de que trata el artículo 77 de la Ley 50 de 1990, a saber:

1. Cuando se trate de las labores ocasionales, accidentales o transitorias a que se refiere el artículo 6o del Código Sustantivo del Trabajo.

2. Cuando se requiere reemplazar personal en vacaciones, en uso de licencia, en incapacidad por enfermedad o maternidad.

3. Para atender incrementos en la producción, el transporte, las ventas de productos o mercancías, los períodos estacionales de cosechas y en la prestación de servicios, por un término de seis (6) meses prorrogable hasta por seis (6) meses más.

Así, el contrato comercial celebrado entre la empresa usuaria y la EST debe observar, reconducirse y explicarse en función de estas tres posibilidades de provisión de servicios temporales, lo cual significa que el uso de esta figura para vincular personal en misión en el marco de un proceso que no encaje en estas causales o que desborde los límites en ella previstos, socava su legalidad y legitimidad, y hace desaparecer el sustento contractual-normativo que justifica la presencia de los trabajadores en misión en la empresa beneficiaria. Por ello, ante la falta de un referente contractual válido, la EST pasa a ser un simple intermediario en la contratación laboral, que no confiesa su calidad de tal (ficto o falso empleador), y la empresa usuaria adquiere la calidad de verdadero empleador.

La Corte ha advertido a lo largo de su jurisprudencia que la irresponsabilidad laboral del usuario con referencia a los trabajadores en misión supone que la E.S.T funcione lícitamente,

pues de lo contrario la E.S.T. irregular solo podría catalogarse como un empleador aparente y un verdadero intermediario que oculta su calidad en los términos del artículo 35-2 del C.S.T, de forma que el usuario ficticio se consideraría verdadero patrono y la supuesta E.S.T. pasaría a responder solidariamente de las obligaciones laborales conforme al ordinal 3 del citado artículo del C.S.T.

Igualmente, aparte de las sanciones administrativas que procedan, el usuario se haría responsable en la forma que acaba de precisarse, con solidaridad de la E.S.T., en el evento de que efectúe una contratación fraudulenta, vale decir transgrediendo los objetivos y limitaciones fijados por el artículo 77 de la Ley 50 de 1990, bien sea en forma expresa o mediante simulación.

En consecuencia, si las empresas de servicios temporales son responsables solidarias de las obligaciones de carácter laboral a cargo del verdadero empleador, entonces se encuentran legitimadas para cancelarlas, motivo por el cual es apenas lógico que los pagos realizados por tales conceptos merezcan total validez. Por si fuera poco, debido a que las EST fungen realmente como intermediarias, se sigue de ello que representan al empleador, con arreglo a lo dispuesto en el artículo 32-b del Código Sustantivo del Trabajo, por lo que sus actos se reputan realizados por este.

Consulte aquí el documento: CSJ-SCL-EXP2020-N75760-SL3828_Sentencia_20201006

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