Corte Suprema determina que las relaciones subordinadas no pueden ser contratadas a través de Cooperativas de Trabajo Asociado, al ser meros intermediarios de la relación laboral real.

Situación fáctica: En la Sentencia del 29 de octubre de 2019 (M.P. Ernesto Forero Vargas), la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia resolvió un recurso de casación interpuesto por Mauricio Cabrales contra la sentencia proferida por la Sala Única de Descongestión Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, en el proceso laboral que éste instauró contra la Fundación Cardio Infantil, con el fin de que se declarara que entre ambas partes existió un contrato de trabajo, y que en consecuencia se condene a la demandada a pagar las sumas de dinero por concepto de cesantías, intereses sobre las mismas, vacaciones, prima, e indemnización por terminación unilateral e injusta del contrato.

El demandante indicó que prestó sus servicios a la demandada a través de un contrato laboral verbal, y que dicha empresa impartía ordenes e instrucciones en cuanto al tiempo, modo, lugar y cantidad de trabajo. Asimismo, adujo que la entidad demandada, a través de la cooperativa Coopemed, programaba los turnos que debía cumplir el accionante como subordinado, en la que dicha cooperativa actuó como intermediario laboral, al suministrar mano de obra a la entidad demandada.

Luego, a través de una comunicación remitida a la Cooperativa, la demandada despidió al accionante de forma unilateral y sin justa causa.

Ante las pretensiones del demandante, la demandada se opuso alegando que la Cooperativa debía ser parte del proceso y, por tanto, procedía la excepción por falta de integración del litisconsorcio necesario, y argumento que el actor buscaba un beneficio económico sin atender a las condiciones contractuales acordadas con la cooperativa en el contrato de asociación suscrito con ésta.

En primera instancia, el fallador absolvió a la demandada y condenó en costas al demandante. En segunda instancia se confirmó la sentencia de primera instancia, considerando los elementos que caracterizan una relación laboral. Afirmó, que debido a que el servicio se dio en ejecución de un convenio de asociación en virtud de un contrato de prestación de servicios suscrito entre la demandada y la Cooperativa, no se pudo determinar que efectivamente existió un contrato de trabajo entre las partes en conflicto. Esto, al no encontrar demostrado el elemento de la subordinación.

Fundamento jurídico: En casación, el recurrente pretendió que el fallador casara la sentencia y accediera a cada una de las pretensiones imploradas. Para esto, aduce que la sentencia recurrida refleja una aplicación indebida por cuenta de una serie de errores de hecho que implicaron la transgresión de normas sustanciales.

A saber, que el fallador dio por demostrado, sin estarlo, que el demandante presto los servicios a la Fundación en calidad de asociado de la Cooperativa, que el demandante de manera continua e ininterrumpidamente presto sus servicios personales subordinados a la demandada, que la prestación del servicio se dio en las propias instalaciones de la demandada, y que la Cooperativa no actuó en el desenvolvimiento de las labores del demandante de acuerdo a la realidad contractual y a partir de los compromisos propios del convenio cooperativo.

Así, la Sala planteó que el problema jurídico era resolver si de las pruebas denunciadas por la censura se logra evidenciar que el Tribunal cometió un error en dar por desvirtuada la presunción legal contemplada en el articulo 24 del CST y concluir que no existió contrato de trabajo entre el demandante y la demandada, y que, por el contrario, los servicios del recurrente fueron en desarrollo del vinculo cooperativo que éste tenia con la Cooperativa.

Para esto, analizó las pruebas aportadas. Frente un reporte del médico, el cual fue hecho en el papel oficial de la Fundación, la Sala determinó que esto indica que existía un vínculo ente el demandante y la demandada que facultaba al primero para usar dicho papel oficial, y en esa medida es posible evidenciar que su relación era directamente con la Fundación y no con la Cooperativa, reafirmando que el papel de este ultima fue meramente formal, para coordinar la relación entre el actor y la demandada. Con lo cual, la Sala afirmó que quien realmente contrataba era la Fundación demandada, y no la Cooperativa.

De esta forma, la Sala estableció que, en el caso concreto, la cooperativa actuó como un simple intermediario y la Fundación como el verdadero empleador, al ser ésta quien decidía quien prestaba sus servicios y quien no, así como los motivos para hacerlo.

Así, la Sala concluyó que, en este caso, teniendo en cuenta que las cooperativas no se sirven de sus propios medios operacionales para llevar a cabo la labor y por lo general actúan como meros intermediarios,

“queda en evidencia que realmente era la Fundación quien determinaba no solo que personas afiliadas a la cooperativa eran las que prestarían sus servicios, decisión en la que no intervenía el ente cooperado, sino también hasta que instante las ejecutaría, los motivos parar fundar esa decisión y en todo caso, sin ninguna intervención real de parte de Coopemed, salvo la de cumplir en forma inmediata la solicitud de la Fundación, que denota su presencia meramente formal y como puente de encuentro entre las necesidades laborales requeridas por la Fundación”

Por lo tanto, la Sala decide casar la sentencia recurrida, al considerar que las relaciones subordinadas no pueden ser contratadas a través de Cooperativas de Trabajo Asociado, y reconoce la existencia del contrato de trabajo en este caso y el subsiguiente pago de lo debido y alegado por el demandante por parte de la Fundación demandada.

 

Fuente: Ver Sentencia

publicaciones@kapitalfamily.com

Deja un comentario

Envía un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *