Dos requisitos para que exista responsabilidad solidaria entre beneficiarios de la obra y contratistas en relación con sus obligaciones laborales

Dos requisitos para que exista responsabilidad solidaria entre beneficiarios de la obra y contratistas en relación con sus obligaciones laborales

La Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia recordó los requisitos que han de acreditarse a efectos de que exista responsabilidad solidaria entre beneficiarios de la obra y contratistas en relación con sus obligaciones laborales.

El pronunciamiento del alto tribunal se dio con ocasión del caso de un trabajador que sufrió un accidente laboral, y que demandaba la indemnización correspondiente de forma solidaria entre el contratista y el beneficiario de la obra para la cual laboró.

Consideraciones de la Corte Suprema de Justicia

Recordó la Sala en primer lugar lo dispuesto por el artículo 34 del Código Sustantivo del Trabajo:

CONTRATISTAS INDEPENDIENTES

1°) Son contratistas independientes y, por tanto, verdaderos {empleadores} y no representantes ni intermediarios, las personas naturales o jurídicas que contraten la ejecución de una o varias obras o la prestación de servicios en beneficios de terceros, por un precio determinado, asumiendo todos los riesgos, para realizarlos con sus propios medios y con libertad y autonomía técnica y directiva. Pero el beneficiario del trabajo o dueño de la obra, a menos que se trate de labores extrañas a las actividades normales de su empresa o negocio, será solidariamente responsable con el contratista por el valor de los salarios y de las prestaciones e indemnizaciones a que tengan derecho los trabajadores, solidaridad que no obsta para que el beneficiario estipule con el contratista las garantías del caso o para que repita contra él lo pagado a esos trabajadores.

[…]

Esta norma, sostiene la Corte Suprema de Justicia,consagra dos requisitos a efectos de que surja la responsabilidad solidaria de quien contrata y frente a las obligaciones laborales a cargo del contratista, las cuales son: i) ser beneficiario de la labor contratada o dueño de la obra y; ii) que los objetos o actividades ejecutadas por la contratista a favor de la contratante no se traten de labores extrañas a las actividades normales de esta última, esto es, que sean afines.

La determinación de la solidaridad laboral del beneficiario o dueño de la obra respecto de las obligaciones laborales del contratista independiente, exige el análisis de situaciones particulares que dificultan la fijación de una regla general de lo que en cada caso específico debe entenderse por labores extrañas a las normales de la empresa o negocio del beneficiario de la obra, que es, como quedó visto, el elemento fundamental para concluir la existencia de la aludida solidaridad laboral.

Al respecto, en sentencia CSJ SL, 20 mar. 2013, rad. 40541, se indicó que «la solidaridad se presenta cuando la actividad ejecutada por el contratista independiente cubre una necesidad propia del beneficiario y, además, cuando constituye una función directamente vinculada con la ordinaria explotación de su objeto económico y que éste debe desarrollar».

Por otra parte, tratándose de contratos para la realización de obras nuevas o de mantenimiento, la Sala ha considerado que no basta con que la actividad pueda servir de apoyo al negocio del beneficiario de la obra, sino que se requiere que haga parte de su esencia, en la medida en que sirva como soporte inherente a su cabal desarrollo del objeto social (sentencia CSJ SL4400-2014).

Consulte aquí la decisión: CSJ-SCL-EXP2020-N72844-SL3244_Sentencia_20200901

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