Estabilidad laboral podrá protegerse a través de reintegro o de la indemnización de perjuicios

Estabilidad laboral podrá protegerse a través de reintegro o de la indemnización de perjuicios

Así lo señaló la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia en una reciente providencia, al conocer del caso de un trabajador que buscaba la declaratoria de existencia de un contrato de trabajo así como la indemnización por despido sin justa causa.

Consideraciones de la Corte Suprema de Justicia

Al estudiar la figura del despido y su regulación normativa nacional e internacional, la Sala reiteró su jurisprudencia en el sentido de señalar que

todo empleador tiene la facultad de dar por terminado un contrato de trabajo sin justa causa, dentro de los límites que ese actuar discrecional encuentra en el ordenamiento jurídico (CSJ SL, 4 ag. 1992, rad. 5127).

(…)

Dicho de otro modo, dicha figura jurídica tiene ver con la expectativa cierta que tiene el empleado de conservar su puesto de trabajo mientras subsistan las circunstancias que le dieron origen y cumpla con sus obligaciones. Empero, tal garantía tampoco es absoluta ni implica la prerrogativa indefinida de permanecer en un empleo (CC C-1341-2000), en la medida que ello atentaría contra el principio de autonomía de la voluntad de una de las partes o de ambas, para poner fin al vínculo contractual.

Aunado a lo anterior la Sala Laboral recalcó que la Corte Constitucional, a través de las sentencias C-1507-2000 y C-533-2012, indicó que “la figura del reintegro no es la única forma de proteger la estabilidad laboral, toda vez que ante la decisión unilateral e injustificada se puede apelar válidamente a la indemnización del perjuicio causado“.

Por lo demás la Corte Suprema de Justicia recordó que

el despido corresponde a una decisión unilateral de terminar el contrato de trabajo por parte del empleador, que se rige por las causales determinadas en las disposiciones jurídicas laborales, que tienen por finalidad garantizar su legalidad, así como por algunas formalidades que regulan su proceso como tal, es decir, aquellas que mediatizan la decisión y protegen al trabajador contra posibles usos arbitrarios del poder empresarial y que configuran el denominado debido proceso.

Con otras palabras, las consecuencias o efectos jurídicos del despido ilegal o arbitrario no son las mismas que las del despido legal sin justa causa, como equivocadamente lo equipara la recurrente, toda vez que en el primero hay una vulneración en la legalidad del despido o en su forma de realizarlo, mientras que el segundo, se itera, es una potestad que tienen el empleador conforme a la regulación laboral.

Consulte aquí la providencia: CSJ-SCL-EXP2020-N83455-SL4019_Sentencia_20201020

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