Tras precisar los elementos de contratos de colaboración empresarial, Consejo de Estado explica las características de contratos de cuentas en participación para efectos fiscales

Tras precisar los elementos de contratos de colaboración empresarial, Consejo de Estado explica las características de contratos de cuentas en participación para efectos fiscales

El pronunciamiento del máximo tribunal de lo contencioso administrativo se dio en el marco del estudio de legalidad desarrollado frente a una Liquidación Oficial de Revisión proferida por la DIAN.

El problema jurídico

La Sala consideró importante analizar y decidir sobre los siguientes puntos:

(i) si el a quo vulneró sus derechos de defensa y debido proceso al declarar la legalidad de los actos administrativos demandados, con base en una causal de rechazo de costos o deducciones diferente a la propuesta por la demandada en sede administrativa; (ii) si es procedente el rechazo de la deducción del monto pagado por la actora a la sociedad Tecniruedas de la Sabana S. A. por no estar soportada en facturas. Para lo anterior, la Sala debe precisar el hecho con relevancia tributaria derivado de la relación contractual que originó dicho pago, y a partir de allí, determinar si los efectos tributarios que se deben aplicar corresponden a los de un contrato de cuentas en participación, colaboración empresarial o prestación de servicios (…)

Es preciso señalar que en relación con el vínculo contractual que generó la deducción rechazada, la demandante, en su calidad de apelante única, sostuvo que se trataba de un contrato de colaboración empresarial en el que aquella, titular de la explotación exclusiva de una marca de llantas en el país y del inventario respectivo, aunó esfuerzos con Tecniruedas de la Sabana para lograr la comercialización y venta de llantas, para lo cual, esta última prestó su infraestructura y experiencia en ventas.

Contratos de colaboración empresarial

En virtud de la autonomía privada, las personas tienen la libertad de reglar sus relaciones conforme a sus intereses y necesidades. Así las cosas, la ley mercantil reconoce la existencia, validez y eficacia de aquellos acuerdos de dos o más partes, cuyo objeto sea ̶ en los términos del artículo 864 del CCo ̶ constituir, regular o extinguir entre los contratantes una relación jurídica patrimonial, siempre que reúnan los requisitos de capacidad, consentimiento, causa y objeto lícito, previstos en el artículo 1502 del CC. De allí que a efectos mercantiles existan, sean válidos y eficaces tanto los contratos disciplinados en la ley, como los contratos no tipificados.

Sin perjuicio de lo anterior, agregó la Sala,

la administración tributaria tiene la potestad de calificar los hechos económicos, para efectos estrictamente fiscales, prescindiendo del nomen y forma de los contratos que hayan pactado las partes, para atribuir los efectos tributarios que correspondan a la transacción efectivamente ejecutada, teniendo en cuenta las obligaciones pactadas y las pruebas de su ejecución. El contribuyente tiene la carga de defender la realidad contractual para asignar los efectos fiscales pretendidos.

Conforme al criterio de la Sala, desarrollado en las sentencias del 02 de febrero de 2017 (exp. 20517, CP: Hugo Fernando Bastidas Bárcenas) y 27 de junio de 2018 (exp. 21745, CP: Jorge Octavio Ramírez Ramírez), un contrato califica como colaboración empresarial si:

(i) los contratantes conservan su individualidad jurídica o, en otras palabras, el contrato no deviene en una persona jurídica independiente;

(ii) existe unidad de propósito, lo que implica que los contratantes trabajen conjuntamente para lograr un objetivo común;

(iii) aportan activos, bienes en especie o industria para el desarrollo del proyecto común; y

(iv) delimitan la forma en que se asumirán los riesgos y distribuirán los resultados -ganancias o pérdidas- de la colaboración. Desde la perspectiva contable, cada participe debe registrar los ingresos, costos y gastos en proporción a su aporte, de modo que, declare los ingresos, costos y deducciones del impuesto sobre la renta en esa misma proporción.

Contratos de cuentas en participación

Por su parte, indicó la Sección Cuarta, los contratos de cuentas en participación son una especie de los negocios de colaboración recién descritos, de forma que no es un contrato de contraprestación, y el artículo 507 del C.Co. lo define como aquel en que “dos o más personas que tienen la calidad de comerciantes toman interés en una o varias operaciones mercantiles determinadas, que deberá ejecutar uno de ellos en su solo nombre y bajo su propio crédito personal, con cargo de rendir cuenta y dividir con sus partícipes las ganancias o pérdidas en la proporción convenida.”

Generalmente, la participación se da en las pérdidas y beneficios, aunque esta Corporación en sentencia del 01 de abril de 2004 (exp. 13724, Maria Inés Ortíz Barbosa) reconoció que no se desnaturaliza el contrato por pactar una distribución de los ingresos y no de la utilidad, pues ello atentaría contra el principio de la autonomía de la voluntad. No obstante, la participación en los ingresos, junto con otros elementos del contrato, pueden llevar a encuadrarlo en otra tipología de negocio.

Consulte aquí el documento: CE-SEC4-EXP2020-N22390_00956-01_Nulidad-Restab_20200716

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